Puede que mi gusto por Sorolla se deba a la similitud de sus obras con los autores impresionistas. La luz que consiguen reflejar en sus obras me parece una maravilla, y aunque Sorolla pertenece a este movimiento sus pinturas son tardías, ya que el movimiento estaba terminando en Francia.
En los incios de su trayectoria como pintor no tuvo mucho éxito, aún no había definido bien su estilo y no conseguía encajar con los demás autores, finalmente en una exposición universal de París tiene éxito, y ahí empieza a pintar lo que le gusta, este triunfo hace que comience a viajar por Europa y exponer sus obras. Fue esta etapa el culmen de su obra, en que viaja todo lo que puede a Valencia en busca de la luz.
Llama la atención en The Hispanic society of América de Nueva York, donde, asombrados por su capacidad de captar las distintas luces, le encargan un mural donde represente las distintas provincias para captar las distintas costumbres. Fue una época muy cansada para él, y terminó con su muerte en Agosto de 1923.
Sorolla sentía una gran pasión por Valencia, su tierra. Tanto que mientras su familia se encontraba de vacaciones él trasladaba todos sus instrumentos de pintura a la playa y se creaba su propio gabinete. Era el lugar ideal para poder captar bien la luz, a Sorolla le gustaba el brillo alegre del sol de Valencia, y lo bien que se reflejaba en los niños cuando se bañaban, conseguía captar a la perfección los reflejos de la orilla y en los vestidos blancos de los niños. Por los brillos que representa puedes deducir qué hora del día era.
En esta obra se ve como el autor pretende captar el momento, un instante fugaz en que una madre saca a su hijo del agua y unas niñas corren a su encuentro, no se trata de retratar a personajes quietos, sino que Sorolla consigue totalmente conseguir esos brillos en los vestidos de las niñas y el movimiento mientras corren, te introduce por completo en el cuadro.
Otra de las características que me gustan de Sorolla es su gusto por el aire libre, al contrario que otros muchos autores que temen pintar en el exterior al no saber reflejar bien la luz, Sorolla no solo realiza la mayoría de sus obras en el exterior, sino que su escenario preferido es la playa de Valencia. Cada parte de España tiene una luz distinta, sin embargo Sorolla capta a la perfección la típica luz del Levante, hace cuadros alegres y luminosos, con una intensa luz que caracteriza a los días de verano en la playa.

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