jueves, 6 de febrero de 2014

La España negra

Es increíble como el arte guarda una gran relación con su periodo histórico, no podemos comprender un movimiento artístico sin prestar atención a lo que estaba ocurriendo paralelamente en el país, por otra parte, la historia se ve complementada con sus distintos elementos artísticos característicos de cada época.
Centrándonos en la historia de España, el siglo XX y finales del XIX constituyó una etapa de desmoralización y depresión para el pueblo español.
Tras sangrientas batallas, EEUU consiguió terminar con nuestro imperio, aquel al que nunca se ponía el sol, y con eso se destruyó el sentimiento patriótico que había acompañado a nuestro país desde nuestros primeros triunfos y conquistas.
Se género un sentimiento anti militarista y de deseos de regeneración, nos considerábamos atrasados, nuestra cultura había constituido un lastre que no nos había permitido progresar y este era el precio que debíamos pagar.
Aquí es donde entra en juego la pintura de la España negra, representaciones de escenas típicas de España, con un toque pesimista, contraponiendo modernidad y tradición. Incluían elementos característicos de nuestra cultura, fiestas típicas o religión, con otros elementos modernos, como pueden ser los transportes, y creaban un juicio de sí la tradición nos impide progresar adecuadamente acorde con el resto de países.
Un claro ejemplo de este movimiento es Rusiñol, con obras como " Viernes Santo en Castilla " .
En ella representa una procesion católica, compuesta por personas con capuchones negros en un paisaje castizo pasando por debajo de un puente, dicho puente constituye las vías de un tren que pasa en ese momento.
Con esto Rusiñol, nos invita a analizar si la cultura forjada a lo largo de los años puede estar siendo un impedimento para progresar, en un lado la religión, muy arraigada en nuestra historia, y por otro lado el símbolo de la modernidad, el tren.
Ortega y Gasset, filósofo español, defendía que el problema residía en la educación, y que el problema de nuestro atraso, es que España no quiere abrirse, nos sentimos muy cómodos con nuestras tradiciones y cultura y no queremos destacar. Este pensamiento desemboca en el regeneracionismo.


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